Responsabilidad Social Universitaria

Por: Gandarilla Avilés, Ruth.*

 

“Si yo no estoy para mí, ¿quién será para mí?” (Shabuatov, 2013)

La conciencia se puede entender como una propiedad inherente al ser humano por la que se identifican sus atributos o características, pero también es la propiedad que le permite reconocer la forma en que el entorno o el contexto pueden ocasionar modificaciones en sí mismo y desde él mismo hacia el exterior.

El grado en que el ser humano se confiere tener conciencia, determina el grado en que se responsabiliza de sí mismo y para sí mismo. Dentro de este grado de conciencia el hombre tiene la responsabilidad de preguntarse la forma en que los acontecimientos externos lo adueñan para actuar en su realidad; o por ejemplo, cuestionarse la forma en que el número de secuestros que ocurren en el sur del país, afecta al norte, para luego actuar en consecuencia.

La forma en que un estudiante de la Universidad de la ciudad de Chihuahua decide apoyar a los manifestantes de Ayotzinapa tiene que ver con su grado de conciencia y libertad; ya que no faltan las redes sociales en las que se sugiere: “mañana 20 de noviembre, vamos a la escuela vestidos de negro”. Sin embargo, surgen limitaciones de la misma población estudiantil que expone no tener interés en opinar al respecto porque es una situación que está ocurriendo muy lejos de Chihuahua. Como diría Julio Cortázar en La casa tomada: “Han tomado parte del fondo… tendremos que vivir de este [otro] lado”. (1951)

Pero mientras un joven no sea consciente de la forma en que la realidad de un municipio tan lejano a Chihuahua, le afecta; se tendría que cuestionar la libertad que él mismo tiene para optar manifestarse o no.

¿Qué papel tiene el docente para ser un factor de conciencia? Algunos podrían sugerir que un alumno universitario, que generalmente es mayor de edad, tiene toda la libertad para decidir; pero la nueva pregunta en este tópico sería: si no es realmente consciente de la realidad, ¿cómo puede ser responsable para decidir el tipo de manifestación que realizará?

Mientras se visualice al docente como un simple facilitador especializado en cierta asignatura ajena a todas las demás; sin tomar en cuenta que todas las materias están vinculadas para concretar en el alumno una competencia profesional, difícilmente se podrá desarrollar un ambiente que al alumno le permita cuestionarse el grado de conciencia que tiene ante esta realidad que está viviendo el país. Es decir, el alumno necesita vincular sus aprendizajes de acuerdo a lo que cada asignatura le aporta, para que con base a esta unificación él pueda decidir la manera en que debe actuar, la decisión le exige también conocer su realidad para responsabilizarse de su determinación. Por lo tanto, el profesor no solo debe propiciar que el alumno asocie la forma en que sus aprendizajes tienen relación con la realidad, sobre todo debe estimular que el alumno proponga soluciones aplicables al mismo entorno.

El docente tiene otra función que sin lugar a dudas conviene ser considerada. El profesor no sólo facilita que el alumno sea competente en el desempeño laboral; además facilita el acceso del alumno hacia un camino en que el estudiante, como ser humano, viva mejor, viva con calidad tomando como base la responsabilidad por las decisiones contraídas bajo el paraje de la conciencia. Para vivir mejor, vivir con calidad, el alumno tiene que considerar que esa vida en calidad se construye en conjunto, se edifica en comunidad.

“Vivir con mejor calidad” no es una sentencia independiente a “crear conciencia del entorno al que se pertenece”. Esta conciencia le permite al individuo tratar de estar presente en todo, confiere la obligación de darle un sentido a su manifestación, de darle un significado a la forma en que se hace presente en el aquí y en el ahora de acuerdo con la calidad de vida que se espera.

Sin embargo, el profesor o docente requiere también la capacidad de vincular al ambiente con el espíritu y el pensamiento para generar una visión polivalente; de manera que el alumno, además de demostrar sus conocimientos tecnológicos, pueda amar su ejercicio profesional y, con ello, promover un desarrollo compartido.

De tal forma que el profesor pueda en primer lugar, crearse conciencia; conviene que como actor educativo se cuestione lo que el sistema ha dado por cierto y darse la oportunidad de quitarse el cristal que se ha provisto para ver la realidad. Dado que en muchas ocasiones, como sugiere Augusto Monterroso (2003),…”luego vamos por la calle sacando y cambiando cristales a medida que la realidad cambia según sea el clima político”. Entonces, para el profesor también se precisa que pueda analizar y cuestionar la realidad en la que se ve inmerso, para luego poder generar estrategias de cambio que propaguen acciones que formen una comunidad universitaria congruente con lo que la realidad social necesita.

Actualmente, los actores de la institución superior, profesores y alumnos configuran una sociedad que busca el éxito individual, el éxito basado en el egoísmo. Sin embargo esa individualidad tiene un límite que puede estar cercano prontamente.

¿Qué tan independiente y qué tan egoísta puede ser un estudiante respecto a su entorno? Según Erich Fromm, “solo un número reducido está en condiciones de ejercer la iniciativa individual” y el mismo autor sugiere que la iniciativa individual se puede arraigar desde el nivel personal en la medida que la sociedad esté dispuesta a la cooperación activa; para que sea la participación unida y activa lo que le permita superar aquello que arrastra. Es decir, para cada individuo es necesario armonizar objetivos como sociedad para que de esta manera también se puedan realizar las metas personales.(El miedo a la libertad, 1941).

Sin embargo, el alumno junto al profesor deben tener en cuenta la manera en que se realiza actualmente su formación; requieren ambos volverse y cuestionarse: en qué medida la forma en que ejercerá el alumno su profesión le permitirá ser parte de una sociedad que compita por el capital económico, al mismo tiempo en que se denigra y se prefiere un individualismo o egoísmo que día a día pareciera que se propone amenazar la manera de vivir de los sectores desprotegidos de la sociedad.

A partir de dicho contexto, el estudiante de hoy debe estar consciente de las consecuencias de la opresión económica que viven los desvalidos, quienes buscan en la realidad un reflejo de algún tigre desconocido que proyecte la fraternidad y la justicia.

Por tal razón, el presente ensayo pretende provocar la reflexión acerca de la forma en que el alumno universitario, específicamente de Energías Renovables, se debe comprometer con un desarrollo sustentable en el que se tomen como vertientes fundamentales a la equidad social, al desarrollo económico y al cuidado del medio ambiente. Vertientes que no podrían potenciarse si no se considera el atributo de la conciencia y la libertad como detonador del cuidado.

Actualmente, el estudiante de Energías Renovables tiene que enfrentar el reto de formular proyectos mediante un diagnóstico. Proyectos que contribuyan al desarrollo sustentable y sostenible; sin embargo, la ola energética propone que estos profesionistas den prioridad al desarrollo económico en el que se considera el capital natural como fuente de ingreso monetario.

Para que el alumno de Energías Renovables proponga estrategias congruentes con el desarrollo sustentable, resulta fundamental que también se considere como pilar preponderante la búsqueda de equidad social y la calidad ambiental.

Pero cómo puede valorar el alumno la equidad social que existe en el país cuando al estudiante se le visualiza como un medio para ahorrar el consumo energético, como un ente subordinado a los objetivos de una empresa. El estudiante de Energías Renovables no puede considerarse como un engranaje del mecanismo económico, es decir, como si fuera el propósito económico el objetivo de su felicidad.

En el paradigma actual, la pobreza es considerada como la fuente de infelicidad; sin embargo, Erich Fromm menciona que la tragedia y la fuente de infelicidad para el hombre es convertirse en un autómata sin razón, es decir, en alguien que ha perdido la fe en el espíritu humano y que considera que ya no tiene sentido luchar por el bienestar común (Fromm, 1941)

El pensamiento anterior lleva a que se plantee al alumno de Energías Renovables la importancia de considerar la equidad social y el cuidado ambiental como ingredientes fundamentales de su desempeño profesional; además, de que dichos ingredientes estructuran la realización del yo fundada en la igualdad de oportunidades y en la construcción de una sociedad humanitaria.

El respeto al medio ambiente no se debe limitar a la capitalización de los recursos disponibles, porque esta actuación no se aleja de la explotación desmedida de la naturaleza. La compulsión, que en la mayoría de las ocasiones se deriva del uso indiscriminado de los elementos de la naturaleza. Dicha compulsión puede ser causada por la necesidad de enfrentar la soledad y la angustia por haber perdido su capacidad de decisión ante un sistema que lo ha programado como un ser empleado como medio u objeto (Fromm, 1941).

Esta compulsión conlleva a la falta de respeto a la naturaleza y al hombre, compulsión que ha producido una desigualdad sin miramientos, una desigualdad que desemboca en rivalidades y pugnas, lejos de la avenencia. Pero la paz duradera es alcanzable si se logra que la población salga de la pobreza; sólo a partir de este punto, el desarrollo de los desprotegidos puede permitir que la democracia y que los derechos humanos sean garantías reales (El país, 2006)

Según Yunus, reconocido con el Premio Nobel de la Paz 2006, la igualdad social se puede lograr a partir de proyectos que respeten el medio ambiente, mientras se le dé a las pobres herramientas que les facilite enfrentar por sí mismos las condiciones represivas. (Ídem)

No cabe duda que un actor importante en el proceso de la construcción de una sociedad igualitaria es la incursión de proyectos sustentables que se originen por alumnos conscientes de su responsabilidad a partir de propalar la verdad considerada por Yunus.

Sin embargo, para que el alumno sea un precursor; resulta conveniente considerar que la educación siempre se ha visto como el taller artesanal que forma al individuo según sean los requerimientos del entorno. Conforme se modifican los paradigmas educativos, las exigencias del entorno también sufren cambios; pero sea cual sea el paradigma imperante, el individuo tiene la necesidad de generar un pensamiento creador y crítico, de tener experiencias emotivas y sensibles. Si la expresión dinámica e individual es coartada o frustrada, entonces el estudiante optará por relaciones simbióticas y destructivas con la sociedad (Fromm, 1941).

El ser humano busca expresar sus potencialidades para expandirse o crecer utilizando la libertad como el marco de su realización y felicidad a partir de la referencia de su conciencia. Además, muy lejano a lo que muchos consideran, la persona realmente se construye a partir de la influencia de las relaciones del hombre con los demás: llámense mundo, naturaleza o sí mismo; y no, a partir de la conjugación de sus prioridades económicas y psicológicas como se cree gracias a partir del sistema capitalista (Ídem).

Es así como la conciencia de las circunstancias sociales le permiten al estudiante conocer con mayor profundidad las necesidades que se expresan de distinta forma, lo que a su vez, le dan la potencialidad de desarrollar nuevas ideas. La adopción que el hombre tiene que hacer para comenzar el cambio es de carácter dinámico, que nace a partir de la semilla del conocimiento y la comprensión de la realidad.

Por medio de esta conciencia el hombre se hace portador de la libertad para diseñar y reestructura el mundo que está a su alrededor, e incluso el mundo menos inmediato; por medio de proyectos que se delineen por la sinergia y la cooperación (Boff, 2001)

Es por ello que surgen iniciativas internacionales para las instituciones educativas de nivel superior; iniciativas tales como la responsabilidad social universitaria; por lo que es necesario identificar que la responsabilidad social niversitaria exige que se desarrollen investigaciones pertinentes al contexto social, para generar y apoyar acciones que beneficien al desarrollo humano sustentable, pero con un enfoque especial para los grupos vulnerables. (Universidad Autónoma de Nuevo León., 2013)

La responsabilidad social universitaria promueve la activación del sujeto o estudiante como propulsor del desarrollo cualitativo de la vida comunitaria, pues debe destinarse la Universidad como una estructura que incida en la vida de la nación (Martínez-Pichardo & Hernández-Oliva, 2013). Y sin lugar a dudas éste debe ser uno de los objetivos a perseguirse en la formación del profesionista de Energías Renovables

Sin embargo, la responsabilidad social universitaria puede ser considerada como utopía en las universidades mexicanas, pues en ellas se aplican modelos o programas importados que han sido exitosos en su país de origen, país que indiscutiblemente puede ser muy distinto a México. Pero aún con esta característica propia del modelo de educación universitario; por medio de la responsabilidad social, se puede lograr un impacto en la sociedad, un impacto que debe ser medible.

Según la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), el estudiante universitario debe tener vinculación social que le dé la categoría del sujeto capaz de atender las necesidades que laceran a las personas: pobreza, injusticia, contaminación ambiental, violación a los derechos humanos y las propias problemáticas que emergen de cada comunidad. (Martínez-Pichardo & Hernández-Oliva, 2013)

Por lo tanto, si la educación es un sistema que se formaliza de acuerdo a las necesidades imperantes; resulta fundamental que no solo atienda los requerimientos de los dueños del capital económico, sino que también considere prioritarias las necesidades sociales y ambientales de la comunidad de la que nace (Ídem).

Pero para tal fin, es fundamental que no se visualice al Técnico Superior Universitario en Energías Renovables como un objeto que sólo se encargará de instalar sistemas fotovoltaicos; por lo tanto, es un ser humano que no debe estar ajeno al acontecer social, es un sujeto que debe ser cuestionado acerca de la forma en que una “realidad” aparentemente lejana y distante confluye con su día a día.

Las protestas actuales hablan de la necesidad de conciencia y equidad. Las protestas piden que como parte del sistema educativo, el alumno, el profesor y todos seamos capaces de demostrar que “sabemos convivir” y que “sabemos ser” con el otro, tal como se ha planteado en el Modelo Educativo Basado en Competencias.

Mientras la Universidad no sea herramienta que dé vitalidad a la comunidad y contribuya para solucionar los problemas sociales; entonces, esa Universidad no tendrá identidad propia y tenderá a morir porque no podrá vincular al estudiante y la sociedad. La forma en que la Universidad actúa como solucionadora de dificultades le da a ésta un distintivo y le permite formar alumnos que sean capaces de visualizar áreas de oportunidades, que atienden a fondo su ambiente para mejorarlo de manera proactiva.

La responsabilidad social universitaria le da a la institución superior la obligación de crear políticas para concientizar y no sólo preparar a la mano de obra para el mercado laboral; por medio de esta responsabilidad se busca que el profesionista forme conciencia para desarrollar y elevar la calidad de vida a través de una Ética del Cuidado. Y la única manera de religar a la Universidad con la sociedad es egresando profesionistas con valores de vinculación social y ambiental; para lograr este objetivo es fundamental que la Universidad se plantee la relación que a partir de la utopía debe tener con la comunidad y forme nuevas alianzas que trasciendan fuera de las instalaciones de la misma Universidad.

La estructuración de un Código de responsabilidad social universitaria es la herramienta que posteriormente le permitirá al alumno decidir desarrollar su código de cuidado para el ejercicio de su profesión, le da el potencial o ventaja competitiva respecto a sus demás compañeros, pues cada uno tiene la certeza de que la justicia no sólo es un “saber conocer” obtenido en el aula; sino que es un aprendizaje que se ha situado por y para la realidad que está viviendo su comunidad.

En la realización de los proyectos tecnológicos se debe evaluar con igualdad la forma en que la propuesta y los resultados de los mismos, provocan que haya una incidencia positiva; ya que la tecnología y el capitalismo imperante propician que el mundo sea conceptualizado como un sistema en el que solo interactúan materiales sin considerar que los efectos de esta interacción causan perjuicios en la salud y en el ambiente. Sin embargo, si los proyectos se evalúan desde su planteamiento adecuado, es decir, de acuerdo a los ejes del Desarrollo Sustentable entonces la sociedad realmente se beneficiaría.

Empero en la actualidad el profesionista T. S. U. (Técnico Superior Universitario) en Energías Renovables debe conocer con mayor detalle las implicaciones para el planeta del uso de ciertos recursos, y por ende, para todos sus habitantes. Sin embargo, esta obligación no está sujeta a cierta profesión, sino que se tiene que analizar en cualquier proceso o toma de decisiones que realice cualquier profesionista para ponderar consecuencia por el uso o abuso de determinados recursos.

Al Técnico Superior Universitario en Energías Renovables se le enseña que las implicaciones de ciertas decisiones se pueden medir por medio del costo económico, y es por ello que algunas empresas llegan a ser objeto para que el Estado obtenga recursos económicos a partir de la aplicación de multas; sin embargo, no hay un instrumento que nos permita obtener la información del efecto real que tiene la forma en que el ser humano vive actualmente o de la consecuencia que tienen ciertos procesos industriales hacia el ambiente.

Según Goleman (2009) la suposición que nace a partir de que el hombre desconoce la manera en que el uso de los recursos perjudica la Tierra, lleva a que en las decisiones se aplique la falacia de ignorancia: como no se ha descubierto la forma en que la producción de este bien provoca cierto daño a la biosfera, entonces no hay información que a mí me indique si mi decisión es buena o mala; por lo tanto, no hay problema si compro más de lo que necesito o produzco mayor cantidad de este bien, ya que no hay nada ni nadie que me pueda cuestionar al respecto. Es decir, a partir de esta falacia, si no hay una consecuencia cuantificable de mi decisión, continuaré haciendo lo mismo.

Existen ciencias que tratan de considerar no sólo el aspecto teórico de la ecología. La Ecología Industrial se encarga de determinar el efecto de la producción de ciertos bienes en unidades de huellas de carbono, el efecto del uso de químicos que puede ser preocupante y se está visualizando que por medio de la “transparencia radical” el consumidor puede conocer los verdadero efectos del producto a partir de un análisis de consecuencias que éste provoca hacia el ambiente; para que a partir de esta información, el consumidor pueda decidir con más fundamento la compra o no de dicho bien. (Goleman, 2009)

Por las características de la información que la Ecología Industrial puede proporcionar; esta ciencia no solo debería reflejar sus descubrimientos en especialidades como las Energías Renovables, ya que como miembros de una sociedad tecnológica, todos debemos tener la responsabilidad de innovar de manera que el estilo de vida actual sea como la serpiente mítica Ouroburus, quien se traga su propia cola (Ídem).

Este símbolo mitológico representa la obligación que como sociedad tenemos de estructurar procesos productivos en los que cada ciclo se renueve o se reinvente a sí mismo. Esto quiere decir que la materia prima, al momento de ser desechada como desperdicio o residuo, pueda biodegradarse en compuestos que la misma naturaleza aproveche o que se puedan reutilizar en la elaboración de otros productos; de esta forma, el ciclo se repetiría. (Ídem)

La figura mítica del Ouroburus recuerda que a la naturaleza regresa la energía para que sea transformada, de forma que se visualiza una especie de red que suministra recursos en la que cada elemento está conectado uno con el otro, como lo explica la metáfora del tratado chino del siglo VII en la que se hace referencia al dios hindú Indra:

“Allá lejos en el cielo, en la morada del gran dios Indra, hay una red maravillosa que ha sido colgada por ciertos artífices de tal manera que se extiende indefinidamente en todas las direcciones. De acuerdo a los gustos extravagantes de las deidades, el artífice ha colgado una singular y resplandeciente joya en cada uno de los nudos de la red. Y puesto que la red en sí misma es infinita en dimensión y magnitud, ofrece en contemplación una maravilla. Si eligiéramos arbitrariamente alguna de estas joyas y las miráramos de cerca, descubriríamos que en su pulida superficie se reflejan todas las otras joyas de la red, infinitas en número; no solo así, sino que cada una de las joyas son reflejadas en esta joya, y cada joya refleja a todas las demás, de modo tal que el proceso de reflexión es infinito…” (Cattedra, 2008)

Este segmento de la mitología hindú transmite la sabiduría que se encuentra al ver cada porción de la realidad dentro de un todo articulado. Cada realidad contiene un fragmento que está entretejido con otros más y mientras esa relación sea respetada y cuidada; entonces la realidad puede ser mejor para todos los elementos.

Este segmento de la mitología hindú también rescata porqué resulta fundamental estructurar una cátedra, en cada asignatura, con la que se promueva la Ética del Cuidado para considerar la interdependencia de los conocimientos con mayor precisión y presentarla como un elemento fundamental del aprendizaje. Importa en demasía inculcar en el alumno el concepto de que, así como en la Red Indra todo está interconectado y relacionado, la naturaleza igual tiene conexiones interminables que existen desde un nivel interno hasta un nivel exterior. Si se estructura este ingrediente en la conciencia del alumno entonces comprenderá que la naturaleza es un sistema en el que necesariamente se debe analizar la interacción de cada elemento; para que a partir de este estudio se evite la entropía del sistema.

Por lo tanto; el alumno como cualquier persona, requiere identificar en su entorno “al otro ser” y generar una nueva manera de vida que esté fundamentada en la relación igualitaria, en una relación de apertura, para que también se edifique en la cooperación y coexistencia; siempre a partir del reconocimiento y la aceptación con dicha de todos los regalos que se reciben de la naturaleza (Boff, 2001); pues la naturaleza es como el río crecido que nos lleva en sus brazos aún después de la muerte, que lleva en su fuerza el deseo del amor. (DAR, 1987)

Esta nueva manera de mirar a la naturaleza está religada a la forma en que San Francisco de Asís se relacionó con su entorno, pues aplicó la soridad; ya que basaba su trato con “el otro” en la fraternidad para todas las cosas. Esto genera un trato de afecto que nace desde la sinceridad y de la mano con la autenticidad. Elementos que dan origen a la Ética del Cuidado pues permiten compartir con “el otro” la búsqueda del amor (Boff, 2001).

La sociedad necesita que la educación se enfoque en el principio de la justa medida para que se domine la necesidad del placer a costa de la naturaleza. Para este principio es necesario que se identifique la forma en que el carácter social ha fundido a los satisfactores económicos y psicológicos como única fuente de felicidad (Fromm, 1941). Dentro de este paradigma materialista, en el que tanto tienes… tanto vales, la sociedad necesita aceptar humilde los límites de la Tierra y de las personas; pero más que aceptar, el hombre requiere sentir (Boff, 2001)

La inspiración de la ternura también conlleva a que el individuo o estudiante se resquebraje y salga de sí o de su estado de confort para coexistir con “el otro”; es reconocer al otro para dignificarlo y considerarlo como alguien sujeto de confianza. El reconocimiento puede ser a partir de la caricia que no solo beneficia al que la recibe, sino que hay una mutualidad a partir de la articulación por medio del respeto y la gratitud por la vida de los seres involucrados en la relación. Es celebrar la existencia. (Ídem)

El amor se hace evidente por medio del acogimiento que es la muestra física de la aceptación y aprobación del otro. Esta demostración física, conocida como caricia permite que el alumno espere con paciencia que el objetivo de superación se puede alcanzar de la mano con el otro. Por medio de la caricia se reconoce que estamos bajo el mismo techo. (Ídem)

Los proyectos de Energías Renovables requieren también un toque fundamental de la cordialidad. La cordialidad que plantea al alumno la oportunidad de poner su corazón en lo que hace, requiere que su actuar tenga congruencia con su pasión y que se involucre lo que hace con su realidad. Así como lo menciona Filio: “El hombre que se busca y logra dar consigo prefiere dar la luz a los sentidos” (2005)

Por medio de la convivialidad y a partir de la ética del cuidado, los proyectos de Energías Renovables, enfrentan el reto de considerar los avances tecnológicos o se pueden proponer estos mismos como alternativas para el servicio y preservación del planeta; de igual manera para el bienestar de la humanidad teniendo en miras la cooperación entre los pueblos. (Boff, 2001)

Como se visualiza en los principios de la responsabilidad social universitaria, los hallazgos de una institución superior deben ser una puerta abierta para los ignorados de una sociedad, deben generar proyectos desde la compasión; ya que tienen que estructurarse como puentes para que se construya la comunión que deja al otro lado la necesidad de poder, para llegar al horizonte de un entorno en el que sus miembros estén organizados por medio de los matices de la armonía (Martínez-Pichardo & Hernández-Oliva, 2013).

Hay estrategias que se tienen que aplicar para facilitar la enseñanza por medio de la ética del cuidado, en especial para los alumnos de la carrera de Energías Renovables que toman el desafío de diseñar e implementar proyectos que sean amigables al ambiente, además de considerar el impacto económico de los mismos. Pero se requiere un enfoque distinto en el que se promueva también el desarrollo humano por medio de la equidad social.

El desarrollo de proyectos sustentables debe tener como rosa de viento a la Ética del Cuidado que se explica y aplica desde el amor; desde la topofilia, es decir, a partir de la demostración del respeto que se tiene hacia todos los que estamos convidados a la fiesta de la vida (Boff, 2001).

Estrategias como el análisis de poesías y la expresión por medio del arte, permiten que el alumno pueda primero conocer para fundamentar su expresión y, en consecuencia, manifieste su propuesta de manera benéfica para que el estudiante formule críticas y análisis como habilidades fundamentales que propician la creatividad resolutiva. Creatividad que puede reenfocarse también en el respeto de los recursos… dando a este elemento la categoría de “el otro igual a mí”. Por medio de la expresión o manifestación del pensamiento de manera artística, el estudiante puede compaginar la emoción y razón: elementos inherentes al cuidado (Gilligan, 1985)

Otra estrategia fundamental para la Universidad sería que se aumentara la capacitación a los docentes para mejorar la comprensión de la problemática social que se vive actualmente. La Universidad siempre está a la vanguardia en temáticas relacionadas con el desarrollo tecnológico; sin embargo, para que los proyectos y hallazgos de esta índole sean pertinentes, deben engranarse con estrategias que apuesten al mejoramiento de la calidad ambiental con la finalidad de estructurar baluartes para la equidad social (Martínez-Pichardo & Hernández-Oliva, 2013)

Resulta fundamental la responsabilidad social universitaria como simiente de la carrera de Energías Renovables para especificar maneras eficientes de relacionarse con la sociedad, ya que es la misma sociedad quien le permite a la casa de estudios allegarse recursos para ser sostenible. Por esto mismo, la carrera de Energías Renovables debe responsabilizarse de ser un acicate que promueva el desarrollo humano de la sociedad chihuahuense.

A partir del reconocimiento de la responsabilidad social universitaria se deben evaluar los proyectos que se realicen en la carrera de Energías Renovables, para que por medio de los tres ejes del desarrollo sustentable, que son: la equidad social, el cuidado ambiental y la eficiencia económica se considere la viabilidad de los proyectos que se pretenden realizar. Al momento de estructurar un proyecto se deben analizar las causas del problema que se derivan a partir de los ejes antes mencionados; mismos que deben utilizarse para puntualizar las consecuencias del mismo proyecto.

Como parte de las estrategias de vinculación generadas a partir de la responsabilidad social universitaria para la carrera de Energías Renovables está la unificación con la sociedad a partir de la generación de cursos o conferencias que sensibilicen a la comunidad en referencia a la aplicación de conocimientos de la Ecología Ambiental e Industrial para que la sociedad pueda también aplicar la compasión, la convivialidad, la justa medida, la ternura por los que coexistimos, la caricia esencial como elemento de integración con nuestro entorno, el compromiso con la acción y asunción de consecuencias; todos, componentes necesarios para la toma de decisiones a partir de la Ética del Cuidado.

Igualmente, el docente que en la actualidad formula sus estrategias en elocuencia con los ambientes basados en competencias, tiene que desarrollar actividades en las que el alumno pueda tener un aprendizaje meramente significativo a partir de estudio de casos, proyectos, aprendizaje basado en problemas o aprendizaje situado, por medio de situaciones reales en las que se analice el escollo social y ambiental en igual preponderancia que el déficit económico.

Por conclusión, se puede considerar el reconocimiento de la obligación que tiene toda Universidad en ser un puente entre el cuerpo académico, estudiantes y sociedad. Un puente en el que cada tirante sea una oportunidad para que el alumno esté consciente de la realidad, del carácter social, de la calidad ambiental y los problemas económicos.

La Universidad debe preparar individuos que sean competentes en su profesión, sin olvidar que también las circunstancias del ambiente realizan demandas que necesitan ser atendidas, aunque aparentemente ni la naturaleza, ni la sociedad aporten directamente los recursos económicos que la casa de estudios requiere para subsistir. En la medida en que la comunidad universitaria escuche, entienda y atienda las exigencias de su entorno podrá consolidar vínculos más estrechos y fuertes con la sociedad de la cual emana.

En la medida en que las universidades cambien su perspectiva en la que la base de su desarrollo se deriva del recurso económico y caminen hacia una visión que permita palpar un mundo más empático; hacia esa dirección pueden construir su futuro. En la medida en que la Universidad tienda tirantes firmes y confiables en aras del desarrollo humano de la sociedad, el progreso de la Universidad será sostenido por la confianza y esperanza de la mutualidad.

Si los proyectos que se realizan por los alumnos cumplen con un diagnóstico que entiende la multiconexión o la interdependencia de causas y consecuencias; entonces, estos alumnos podrán tener ventajas competitivas pues los proyectos que propongan como profesionales tendrán la característica de contar con una mejor toma de decisiones basada en la responsabilidad y libertad.

Mientras la Universidad confiera al alumno un espacio de manifestación artística y académica, en esta justa medida, el alumno podrá desarrollar su capacidad de análisis, creatividad, empatía y compromiso. Esta será la medida en la que el alumno gratificará a su casa de estudios por ser un arma que le ha permitido alcanzar una madurez a partir del ejercicio de su libertad, que conlleva a la manifestación de su individualidad.

Además, el planteamiento de una responsabilidad social universitaria a partir de la Ética del Cuidado debe conducir a que la comunidad educativa mire “al otro” no como objeto, sino como sujeto. Se acalla la búsqueda del interés propio. Lleva a cuestionar quién es “el otro” en lugar de indagar qué es “lo otro”. Permite perder de vista la categoría de clases que se utiliza para determinar quién tiene derecho a ser y cuándo.

La Ética del Cuidado, más que un planteamiento, exige la acción a partir de la empatía no solo con las personas, sino con el entorno. Empatía que facilita adquirir la habilidad para censar las condiciones del entorno y a partir de esto amar. Amar por medio del contacto que favorezca inter-ser; a través del reconocimiento de la identidad de cada uno y con la disposición de crecer mutuamente.

*Ruth Gandarilla Avilés.

Maestra en Desarrollo Humano y Valores por el IAPE CIENCIAS HUMANISTAS.

Glosario de términos:

Aprendizaje basado en problemas: Es una estrategia educativa que permite plantear al alumno un problema o dificultad para que él pueda resolverlo por medio de un análisis adecuado y por la aplicación de métodos o procedimientos idóneos.

Aprendizaje por proyecto: Estrategia educativa que le permite al alumno desarrollar un producto o servicio que es afín a un problema o necesidad de mejora.

Aprendizaje situado: Estrategia educativa que consiste en ubicar al alumno en un contexto real con el objetivo de que analice los factores que se involucran en el entorno y pueda realizar acciones de mejora.

Autómata: Término que se refiere a la acción del hombre motivada por la obligatoriedad, costumbre o cuando el individuo actúa sin analizar su acción.

Cordialidad: Trato que permite reconocer la existencia y sentir del otro.

Desarrollo sustentable: Es un proceso integral que exige el compromiso de estructurar y aplicar estrategias que permitan el progreso a partir de la armonía entre los ejes de la equidad social, el cuidado ambiental y la eficiencia económica; sin que el progreso o la evolución de las generaciones actuales comprometan el sustento de las generaciones futuras.

Ecología ambiental: Estudio de las interrelaciones de los seres distintos entre sí y con su entorno.

Economía industrial: Ciencia que se ocupa del estudio y optimización de las relaciones que existen entre la economía, el ambiente y la sociedad con el objetivo de incrementar la eficiencia de los procesos industriales. Su objetivo principal es desarrollar estrategias que permitan alcanzar el desarrollo sustentable global regional o local. También se entiende como una rama de estudio que trata de concientizar a la población respecto a los efectos contaminantes que se derivan de la compra y uso de ciertos productos.

Entropía: Desorden en el sistema por falta de equilibrio en los elementos.

Estudio de caso. Estrategia educativa en la que se plantea al alumno una situación real o ficticia para que él analice los problemas que se presentan y pueda sugerir alternativas de solución.

Ética del cuidado: Construcción de una vida feliz en comunidad. Recalca la importancia de estar consciente en tu presente, responder con integridad y respeto a la realidad que demanda una acción pertinente.

Inter-ser: Término que hace referencia a la interconexión que existe en todo y a la imposibilidad de que algo pueda existir por sí solo.

Huella de carbono: Recuento de la emisión de Dióxido de carbono que realiza una persona por medio de sus actividades cotidianas y al comercializarse o utilizarse un producto.

Paradigma: Experiencias, creencias o valores que condicionan la forma en que el hombre interpreta una realidad y moldean la manera en que este interactúa con la misma.

Simbiotismo: La unión de elementos que cuentan con cierta afinidad; a partir de dicha unión estos elementos pueden mejorarse y lograr un equilibrio. Sin embargo, también se puede entender como una relación enfermiza o utilitarista entre los elementos involucrados en la interacción.

Sinergia: Unión de fuerzas para construir una esperanza en conjunto.

Soridad: Lazo fraternal que nos une con todos los seres. Respeto por cada ser por pequeño que este fuera.

Topofilia: Amor al lugar en el que se vive.

Transparencia radical: Hacer públicos todos los procesos que justifican determinadas decisiones en el entorno empresarial.

Utopía: Proyecto o doctrina que se considera idóneo; pero, dadas las circunstancias actuales esta propuesta puede ser solo imaginaria e irrealizable pero que fundamenta una alternativa a la realidad.

 

Referencias de información.

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Responsabilidad social universitaria