Comenzar todos los días
Fernando Torre, msps.
«Comenzar todos los días la vida de perfección como si fuera el primero»[*], le recomienda Conchita a su hija Teresa de María. Y también: «Voluntad firme de comenzar todos los días, como si fuera el primero»[†]. Doce años después le dice: «Ánimo y no te canses de comenzar»[‡].
¡Qué sabio y útil consejo! Revela el conocimiento que Conchita tiene del camino espiritual y su deseo de ayudar a quien está dando los primeros pasos.
Una vez que hemos comenzado a caminar en la vida espiritual, quisiéramos —como sucede en otros campos— que todo fuera superar obstáculos y alcanzar metas. Sin embargo, de ordinario, tras un breve tiempo de fervor, en el que percibimos ir progresando, sentimos que nos estancamos o incluso que retrocedemos.
Entonces se nos presenta la insidiosa tentación de querer constatar los avances. Si, a nuestros ojos, el resultado es positivo, el orgullo nos atrapa; si es negativo, nos culpamos o agredimos y, desalentados, desertamos del proyecto que un día nos entusiasmó.
Más dañino aún es el recuerdo de nuestras faltas y pecados. Cargamos el pasado como un peso muerto que consume nuestra energía y nos roba la esperanza. Sigamos el ejemplo de san Pablo: «olvido lo que dejé atrás y me lanzo a lo que está por delante» (Flp 3,13).
Dejemos atrás el ayer, comencemos hoy la vida espiritual. Estrenemos el ardiente deseo de unirnos a Dios haciendo su voluntad. Aceptemos con humildad ser principiantes de por vida.
Empezar el día como si fuera el primero. Pedir al Espíritu Santo la fuerza y el ánimo necesarios para la etapa. Mantener el paso sin detenernos. Terminar la jornada agradeciendo a Jesucristo que haya caminado con nosotros (cf. Lc 24,15).
¿Y mañana? ¡Voluntad firme de comenzar de nuevo! Y así cada día, hasta la muerte, sin jamás cansarnos de comenzar.
[*] Carta escrita en 1911, en Cartas a Teresa de María, México 1989, 102.
[†] Carta escrita en 1912, en Cartas a Teresa de María, México 1989, 163.
[‡] Carta escrita en 1923, en Cartas a Teresa de María, México 1989, 416.















