El cuerpo olvidado
Esther María LOMBARDO ALFARO
El cuerpo, ese ilustre desconocido, quien permite a todos los seres vivos desplazarse por el universo, ha sido olvidado. Los animales le procuran, le acicalan y sin embargo, la amnesia corporal ha afectado a la persona humana.
El objetivo de esta investigación es mostrar las formas en las que el individuo ignora su cuerpo y recordarle que el cuerpo es una entidad viva, a veces autónoma, y que requiere y clama atención. Para ello se estudiarán las sensaciones, las conductas, los sentimientos y los pensamientos alojados en ese desconocido.
Bertherat y Bernstein, (1989) dicen que en “este momento, en el lugar preciso en que usted se encuentra hay una casa que lleva su nombre. Usted es el único propietario, pero ha perdido las llaves” (p. 11).
Kesselman (2005) reflexiona a través de la observación del cuerpo de los otros, y es sobre el suyo, donde surgen las interrogantes. Se cuestiona si los pies piensan, si sueñan; el por qué un pie está más cansado que el otro y es más fuerte una pierna que la otra. Menciona que es mediante la autobservación que se reconocen las heridas que ha dejado el paso por la vida, y el daño que el individuo ha infringido sobre el delicado cuerpo y del que tiene amnesia.
“Existir significa nacer continuamente” (Bertherat y Bernstein, 1989, p. 11).
Dentro de la doctrina budista se habla de la impermanencia, todo cambia. El proceso de renovación también atañe al cuerpo. Se nace con cierta estructura y es a través de las experiencias, ya sean gozosas o dolorosas que se modifica, hasta llegar a la inmovilización total, al olvido.
Estos autores mencionan que se deja a otros el cuidado de la propia salud: médicos, psiquiatras e incluso con el tiempo, a los hijos. Se confía en los otros y nunca en la propia sabiduría del cuerpo olvidado. Se renuncia a la autonomía, se abdica la soberanía y aún así, después de todo eso, es posible recuperar la libertad y las llaves del reino.
Transformarse en el observador de uno mismo es la propuesta. Hacerse un investigador de los propios comportamientos aprendidos, sentimientos repetitivos, hábitos inútiles y estrategias inservibles. El caminar en conciencia de todos los movimientos que se realizan para el desplazamiento, hará brotar imágenes y emociones difíciles de entender. El resultado de esta observación aumentará la sensibilidad corporal y hará cambios concretos en la estructura corporal. “El cuerpo, a través de los sentidos, adquiere un potencial de conocimiento, y la sensación se convierte así en la posibilidad de aprendizaje que el hombre tiene de su propio cuerpo. Estas sensaciones son el disparador de las conductas…” (Kesselman, 2005, p. 27).
Hanna (1994) menciona que los sentidos proporcionan al cuerpo la información que necesita para ejecutar las dos conductas que todos los seres vivos desarrollan: la agresiva y la de huída. Es decir, en lenguaje coloquial, comer o huir para no ser comido. Se puede observar en los cuerpos la modificación de la estructura corporal cuando patológicamente se abusa de alguna de las dos. También, la Naturaleza modifica esta estructura mediante la evolución.
Kesselman (2005) dice que la atención conciente de las sensaciones permite diferenciar en el comportamiento las conductas estereotipadas y con ello recuperar el pensamiento corporal. Hay que estar de lleno, presentes, en la totalidad de las sensaciones para aumentar las potencialidades de una observación más sensible. La imagen del propio cuerpo que se conforme con este estudio, no necesariamente coincidirá con la imagen real (con la que ven los otros). Es la reiteración de la observación consciente la que permitirá el descubrimiento de la imagen del verdadero yo.
“La propia imagen es el medio con el cual nos conocemos y el centro alrededor del cual gira la vida consciente, es parecida al programa que dirige los movimientos de un robot” (Navarro Arias, 2007).
“El proceso anatómico es de una sabiduría profunda y poderosa, capaz de organizar imágenes y sensaciones internas. Las formas exteriores del cuerpo y de los órganos internos nos hablan tanto de la movilidad celular, como de la organización y el movimiento de la psique y del alma. Los sentimientos que estas formas generan son la base de los programas cerebrales, del conocimiento, de la manera en que pensamos y sentimos” (Keleman, 2005, p.18)
Después de la identificación de los comportamientos se irá a la observación de las formas que revelan el contenido de la psique. En el tiempo cambian los estilos de vida, los pensamientos, la edad y las actividades y también la forma corporal. Como dice Keleman (2005), estos acontecimientos definieron lo que se es en el presente. Se ha acumulado información y ésta aumenta o disminuye las conexiones corporales en el sistema nervioso. Mientras menos conexiones más aumenta la amnesia corporal.
“Hemos aprendido a construir defensas para inhibir nuestras sensaciones y sentimientos; aún más, hemos aprendido a no sentir sensaciones y sentimientos…” Kesselman (2005, p. 76)
Afirma Kesselman (2005) que al aumentar la conciencia corporal por medio de los movimientos innecesarios se ahorrará la energía suficiente para desbloquear las tensiones musculares.
Dentro de la observación de las formas, Navarro Arias (1999) sugiere ciertas pautas que se podrán realizar frente a un espejo. Se empieza por la cabeza y se percibe si esta está inclinada de lado, echada hacia atrás o adelante; ojos prominentes o hundidos; labios gruesos o delgados; o cualquier otra característica prominente. De esta manera, se analizará todo el cuerpo dividido en segmentos para facilitar la identificación de patrones de tensión. Es necesario identificar las tensiones por medio del sentir anteriormente propuesto.
Navarro Arias (1999) menciona que cuando la tensión se acumula en algunas partes del cuerpo, genera sensaciones dolorosas y desperdicio de energía. Con el tiempo, el individuo se acostumbra a estos dolores y se produce cansancio, y llega a tener pensamientos paranoicos de persecución.
“La inflamación aparece cuando aumenta la presión de los fluidos del cuerpo…y lo mismo sucede con los órganos vitales internos” (Navarro Arias, 1999 p. 101).
Navarro Arias dice que mediante “la catarsis y regresión es posible rescatar las vivencias y experiencias del pasado que originaron los rasgos neuróticos y fueron determinantes en la construcción del falso yo” (p. 103).
Lowen (1994) menciona que el verdadero yo se encuentra enterrado en el infierno de sentimientos reprimidos, y que es necesario un viaje de introspección para recobrar el cuerpo que le fue entregado al individuo por el Creador. Este viaje no es sencillo, es doloroso, encontrará a sus fantasmas y monstruos personales; será necesario revivir los conflictos no resueltos y las palabras no dichas.
“Cuando logran realizar los cambios necesario en su postura corporal, los pacientes experimentan una profunda revolución emocional y cognitiva” (Navarro Arias, 1999, p. 103).
“Como consecuencia del estrés y del control excesivo, muchos individuos mantienen la caja toráxico trabada, los brazos pegados al cuerpo, el cuello encogido y la columna vertebral rígida” (Navarro Arias, 1999, p. 105). El mismo autor menciona que en lugar de buscar salidas constructivas a los conflictos, los individuos materialmente se tragan las emociones y los pensamientos catastróficos destructivamente y se enferman de gastritis úlceras, colitis nerviosas y amén de enfermedades del aparato digestivo.
El corazón libre permite a la persona expresar abiertamente sus sentimientos donde deben predominar los alegres y tiernos, pero, si el ritmo acelerado de la vida hace que éstos se frenen desarrollarán cardiopatías.
“La mente consciente tiene cierto control sobre los procesos de la parte superior del cuerpo, pero escaso o nulo control sobre la parte inferior…” (Lowen, 1994, p.31). El mismo autor afirma que la parte inferior del cuerpo contiene la parte primitiva del ser humano, es donde se encuentra el niño interior herido, es donde se encuentran los impulsos animales que subliman su expresión en la mitología.
“La supresión de los sentimientos…es un proceso adormecedor que reduce la pulsación interna del cuerpo, su vitalidad, su estado de excitamiento. Por esta razón, al suprimir un sentimiento se suprimen todos los demás” (Lowen, 1994, p. 23).
Por último, y como conclusión, en el cuerpo son identificables las experiencias de la vida, y tras cada forma o tensión corporal se encuentra un patrón emocional que la sostiene. A lo largo de la experiencia terapéutica he descubierto a personas que no se asientan en el suelo; que ya no tienen vesícula; que los hombros están trabados y los brazos no efectúan su función; casi no respiran, hay bombeo exagerado del corazón (hipertensión) y recurren a píldoras multicolores con el fin de aliviar sus dolencias. Estas personas, han olvidado su cuerpo y cómo funciona. Para recobrar la conciencia corporal se requiere de reflexión sobre las conductas, formas, sentimientos y pensamientos. La sabiduría china dice que si se quiere conocer al Universo hay que conocerse a sí mismo. La propuesta es voltear la mirada hacia ese desconocido, el cuerpo. Provocar el cambio al corregir posturas, modificar conductas y las emociones, sentimientos y pensamientos cambiarán por añadidura. La vida se verá desde otra perspectiva, desde la libertad.
Referencias
Bertherat T. & Bernstein, C. (1989). El cuerpo tiene sus razones: Autocura y antigimnasia. Barcelona: Editorial Paidós.
Hanna, T. (1994).Somática: Recuperar el control de la mente sobre el movimiento, la flexibilidad y la salud. México: Editora y Distribuidora Yug
Keleman, S. (2005) Anatomía emocional: La estructura de la experiencia somática. Bilbao, España: Desclée de Brouwer.
Kesselman, S. (2005). El pensamiento corporal: De la inteligencia emocional a la inteligencia sensorial. Buenos Aires: Grupo Editorial Lumen.
Lowen, A. (1994). El Gozo: La entrega al cuerpo y a los sentimientos. Argentina: Era Naciente.
Navarro Arias, R. (1999). Psicoterapia corporal y psicoenergética: Principios y técnicas. México: Editorial Pax México.















